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domingo, 29 de abril de 2012

La resistencia del poder.




Resistencia es una palabra asociada al movimiento pacifista de Mahatma Gandhi, a los movimientos civiles y a las nuevas estrategias con que se combate el avance corrosivo del capital. Sin embargo, nada hay que se ajuste de forma más exacta al termino "Resistencia", que la forma de operar del poder, el estado y los políticos. Toda conquista social, toda garantía, todo cambio en la estructura de privilegios que mantienen la riqueza en poder de unos pocos privilegiados; requiere de largos periodos de lucha, activismo y concientización; que, de inicio, son reprimidos por simple protocolo. Antes que los capos del estado admitan siquiera la posibilidad de responder a las demandas populares, se habrá de pasar por años de negación y condena pública, apoyada por los aparatos de comunicación y propaganda; se habrá de escalar de izquierda a derecha, de la clandestinidad al "dialogo", de la exigencia a la negociación. Al final, no habrá modo de obtener una migaja, sino a través del voto: admitiendo que sólo el poder es capaz de efectuar un cambio, y sólo lo efectuará cuando el aplauso sea el estímulo.
Este proceso costará tantos años, que al final nadie recordará de donde surgieron las demandas o para qué servían. El estado, en cambio, nos recordará a cada instante que, en su infinita compasión, nos lo ha regalado. Pero existen circunstancias donde estos mecanismos pierden la piel y nos muestran su verdadera naturaleza. Las revoluciones son un ejemplo claro de como, al final, se impone la dictadura del dinero por sobre el interés general. Más claro, y más reciente ejemplo es el de los desastres naturales. Cualquier sistema (el caso de New Orleans es un ejemplo), al ser sacudido por un siniestro, pone en evidencia su desigualdad. En medio de la crisis, el estrado decretará el "derecho a la salvación"; todo hombre tendrá, a partir de ese momento, derecho a ser rescatado por una ONG y no morir bajo la crueldad de la naturaleza. Pero, ¿de que servirá este derecho si las Ongś son insuficientes? ¿si no llegan los víveres necesarios de otros países? ¿si las donaciones son apenas suficientes para reconstruir el palacio de gobierno? Se reducirán los impuestos y se abrirán créditos. Aunque la mayoría no tenga trabajo, no tenga casa, ni sea sujeto de crédito. Sin duda veremos que en los barrios privilegiados se siguen estrenando autos, y que la clase media hará valer las nuevas garantías, en favor la reconstrucción de la economía que NO le pertenece. Los pobres seguirán siendo pobres (la gran mayoría de México y del mundo), los explotados que sobrevivan, regresaran a métodos de explotación aumentados por la crisis. El aumento de garantías, el contrato social,  solo aumenta los privilegios de las clases privilegiadas; es la perfección de un sistema político que se alimenta de la democracia.
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