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viernes, 16 de agosto de 2013

Realismo y realidad.


La realidad cuenta con distintas harremientas de interpretación, desde el imaginario humano. Una de ellas es la razón. Pero la realidad no obedece a la razón ni a ninguna justificación argumentativa, pues la realidad se vale por si misma. Los instrumentos de interpretación de la razón son útiles a los seres humanos, especificamente, a las culturas. A través de sus instrumentos, las culturas se adueñan del mundo, lo moldean a su antojo y lo vuelven predecible, amistoso.
En el contexto de la expansión territorial y el imperialismo primigenio, la razón se volvió parte del armamento. La imposición de la propia cultura en los territorios dominados, constituyó el comienzo de la educación como aparato oficial y principal medio de propaganda. Como aún no existían las aulas ni el recurso de la separación de los hijos del seno familiar para su adoctrinamiento, la razón se impartió desde afuera. Asociada al plano religioso, y una vez que la conquista militar se había apaciguado, la cultura racional se hizo de sus propios instrumentos y les llamó artes. Pintura, música, literatura y teatro por igual; mostraban a los súbditos adquiridos tras la batalla, las consecuencias terribles que podía tener revelarse contra la voluntad de los dioses: la razón. Las artes impartían la doctrina de doctrinas por medio del ejemplo y el modelaje. El teatro era una disciplina de autor, cuyo privilegio estaba reservado a quienes alcanzaban el estatus de ciudadanos. Los autores pertenecían a la clase dominante y ellos mismos se encargaban de dirigir sus obras, dictando así sus propios pensamientos y visiones sobre la masa, por medio de estereotipos que se reproducían de cabeza en cabeza, en una conquista cuya violencia atacaba directamente a la psique.
Los carros de guerra y las catapultas se volvieron obsoletos, pero la guerra, junto con los instrumentos de la razón, se fueron perfeccionando a través del tiempo. Durante la ilustración, el occidente europeo proclamó la expansión de la cultura, pero omitió la palabra "nuestra". Hoy día, ya muy entrados en el modernismo, la razón ha cambiado la religión por el capital; La educación y la cultura pasaron de moda para ser sustituidos por la realidad y la verdad. Los noticieros, películas, academias y todo aparato de propaganda; interpretan la realidad conforme a los intereses de la razón, el público es incapaz de distinguir la diferencia. El teatro y la mayoría de las artes quedaron en desuso pues el modelaje quedó en manos de la academia, y la dirección se trasladó al terreno estratégico de la corporación. Sin embargo los creadores continúan fieles a la doctrina, impartiendo desde sus propias aulas el realismo y la verdad.
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