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domingo, 12 de junio de 2011

hostil

Hostil, severo; el mundo es una piedra, un bosque nocturno, una ciudad desierta con los focos encendidos.

Pasa una mujer sola, cantando a coro con sus audifonos; sueña una grabación como su vos entre nubes.

Los árboles guardan silencio, lo guardan bien, lo guardan de nosotros. Adornados con series de pequeños focos, cumplen la sentencia de anunciar negocios y ser trozos del pueblo amistoso.

Estoy fuera, oigo a través de los ojos, que con su crueldad me arrullan. Respiro paz, silencio, orden, me enveneno.

Hay la memoria del animal acechante en cada sombra del paisaje azfaltico, queriendo correr a la verdad del cuerpo, corromper el bien del pensamiento, exalar viento, romper el tiempo y ser.

Soplan sonidos de motores blancos cruzando el derredor, cada uno en dirección de un cuarto, un foco y una vos de encanto.
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