Etiquetas

sábado, 29 de junio de 2013

La buena educación de los conquistados.


La ignorancia de la clase media en el subdesarrollo, se manifiesta continuamente en su insistencia por corregir cuestiones aparentemente irrelevantes como la ortografía, la historia o la cultura, en lugar de tratar de corregir cuestiones directamente relacionadas con la miseria de las comunidades a las que pertenecen. Para entender el fondo de esta conducta debemos revisar la historia de los países conquistados y su evolución en el contexto contemporáneo.
Ya desde la expansión del imperio persa, los militares mahometanos  establecieron el dictamen de la cultura como parte de la estrategia para someter a los pueblos conquistados, estableciendo la estructura piramidal dentro del orden social y formando un culto exagerado en torno al idioma del imperio. Muchos siglos más tarde, el expansionismo inglés retomó aquellas viejas prácticas, en la conquista de la India y el África. La base de la estrategia consistía en la creación artificial de una clase media (como las tradicionalmente establecidas en europa), que sirviera para lubricar la transformación de pueblos en resistencia a súbditos tributarios: una clase subvencionada para abandonar sus tradiciones en favor de los intereses invasores. Para conseguirlo, instauraban en el país sometido el instrumento de manipulación europeo por excelencia: la educación oficial obligatoria. El plan de estudios, que llegó a contar con algunos postgrados, daba por descontada la educación tecnológica y científica, concentrándose en las humanidades. De este modo, la pequeña elite prefabricada se hallaba completamente familiarizada con la lógica y el idioma de la ley a la que habrían de someterse y someter a su pueblo; desconocían los medios para combatir la pobreza de su propio pueblo, pero podían discutir, con perfecta lógica, la obra de shakespeare o la guerra del rey alfredo; ignoraban por completo la problemática de campesinos y marginados, pero eran capaces corregir su ortografía.

Los conquistadores españoles no pudieron contar con el desarrollo teórico inglés (pues existieron mucho antes que éste se documentara), pero habían aprendido las técnicas imperiales musulmanas de primera mano, mediante el propio sometimiento. El estilo misionero de colonización está impregnado de aquel pragmatismo, donde las salvajes danzas indígenas, ligadas a la astronomía y a la producción agrícolas, fueron sustituidas por bailables alusivos a la lucha entre moros y cristianos; los estilos de tarjetería española, perfeccionados por los indígenas del Anahuac para la elaboración de sus figuras de palma, son mencionados en cuentos populares y sobreviven junto a la pobreza de los artesanos. Sin duda el rasgo más importante de la labor católica en la conquista de américa, fue la decisión de tratar a los nativos como si fueran "menores de edad", cuyos efectos fueron los más duraderos en la historia de la conquista de los pueblos, después del propio dominio de las tierras católicas por parte de los árabes.

El avance del capitalismo fue posible gracias al previo establecimiento del imperialismo cultural. Hoy la industria localizada ha sido sustituida por la maquila, apoyada por el copyright y la patente. El costoso sistema educativo se vuelve obsoleto, pues las labores obreras ya no requieren de más de seis meses de entrenamiento, y los dispositivos inteligentes, junto con los videojuegos, son los materiales propedéuticos más eficaces. La estructura piramidal y la clase mediadora han perdido importancia y amenazan con desaparecer. La compulsiva obsesión por proteger el lenguaje y la escritura de los conquistadores, no es sino el pataleo de una especie en vías de extinción.

sábado, 8 de junio de 2013

El establishment cultural.



Aunque las instituciones culturales mexicanas cumplen su labor colonial de dotar de una renta a cierta élite, en el fondo funcionan igual que en Euripa y el resto del mundo. Su labor no es censurar ni dictar el contenido de manera directa. Igual que en la maquila y el outsourcing, las instituciones culturales enseñan al obrero a trabajar acorde con los mecanismos de producción capitalista. No es ningún error que sus oficinas y burócratas, obstruyan en lugar de ayudar a la difusión de las manifestaciones independientes, que construyan tales laberintos para la obtención de cualquier tipo de apoyo y que se manifiesten en todo momento como incapaces de enfrentar la totalidad de la demanda cultural y la necesidad de organización, difusión y subvención.
Así es, las instituciones culturales establecen el monopolio del concepto de arte y cultura para luego declarar su falta de recursos: su incompentencia. De este modo consiguen obstaculizar el desarrollo de las causas que enarbolan, estableciendo un dique entre lo que dicen promover (la cultura) y sus manifestaciones. La frustración que provocan tales circunstancias; el desencanto de los creadores que acuden a tales edificios en busca de la cultura monopolizada, o bien en busca del público monopolizado, o la difusión, o el simple derecho a usar la palabra arte dentro de su trabajo; el descontento y la contradicción, no son erores en el proceder de la institución; son su razón de existir.
Igual que la universidad encarga imposibles trabajos a sus pupilos, reduce la matricula de grado en grado y los moldea para que más tarde sean elemento productivos en el sistema de competencia; la frustración que producen las instituciones culturales no tarda en convertirse en conformismo. Los creadores, impulsados por el hambre y el deseo de reconocimiento, practican la autocensura y compiten entre si para entregar los contenidos más efectivos a la gerencia cultural. Casi no importa cual sea el contenido social que estas obras muestren al público subvencionado, lo importante es reforzar el aparato jerarquico y reafirmar la idea colonial de que la cultura no es un fenómeno espontaneo de las agrupaciones humanas, sino algo que se dicta desde arriba, de manera unilateral y no precisa de réplica.

miércoles, 5 de junio de 2013

El pensamiento no tiene cultura.



 Porque la cultura habla por el hocico del súper ego freudiano y a través del subwoofer de un home teatre. Las palabras son de la cultura como el pez del río. Todo lo interpretamos con ayuda de la cultura, esa dama de la caridad que reparte desinterés, ilustración y pretensiones intelectuales. Pero ¿existe alguien carente de cultura sobre el mundo nuestro?
Pienso, luego existo, y en el inter voy al súper.
Ser culto es poseer todas las comodidades ofertadas en el mercado de la evolución; retrato decimonónico con sombrero de copa y reloj de bolsillo. Pero ¿a que mostrarse aplaudiendo desde el palco privado al último estreno de la ópera, si se puede uno quedar en casa, abrazando la cocacola de tres litros y viendo la voz de las luminarias por televisión?
¿Sombrero de copa? ¿Por qué no usar la copa de sombrero?
Pienso que no existo. Sueño que estoy soñando y, al despertar, me despierto.
Hablar es repetir las palabras de la cultura. Votar por un partido político, odiar al enemigo, disfrutar de cierta posición sexual, etc. Incluso preservar la cultura es cultural, quiero decir redundante. Preservemos a las estrellas de su parpadeo, la forma de la arena junto a la playa, las rutas de las hormigas. Nada más odioso que una hormiga negándose a ser culturizada. Hemos de admitir que las hormigas son harto ignorantes, aunque todas unas damas de sociedad si se les compara con las cigarras. ¡Esas si que necesitan del subsidio cultural!
Pienso en lugar de simplemente comportarme a la altura, según las circunstancias, conforme a los lineamientos. Pienso y encuentro diez caminos paralelos, una bifurcación, un puente, un atajo. No cabe duda: el pensamiento no tiene cultura.

domingo, 26 de mayo de 2013

Cultura y dependencia económica.



Si bien es cierto que parte de la conquista de un pueblo depende de la predisposición que este presenta para ser conquistado (tribus sometidas a otras tribus, dioses y/o jerarquías; casos que se repiten en las conquistas de américa y áfrica), las consecuentes luchas independentistas y revolucionarias no son signo de la superación de esta condición por parte de los pueblos liberados. Las estructuras suplantadas por los conquistadores (dioses, tribus dominantes, antiguos roles jerárquicos) son interpretados torpemente por enviados diplomáticos que actúan con gran cantidad de defectos autoritarios, económicos, negligentes, etc; en fin, humanamente. La imagen del conquistador se torna de carne y hueso y termina por decepcionar al conquistado, quien se revela y se "independiza".
 El nuevo país "liberado", comienza su historia erigiendo un estado de tipo occidental, con pretensiones utópicas que se levantan sobre los pilares de la demagogia. Sus escuelas imparten las materias escogidas por la ilustración europea y sus universidades arrojan mano de obra al estilo de los países industrializados. En medio de todo este "florecimiento" aparece la palabra CULTURA, aquella que años antes fuera pisoteada y borrada con las suelas de los zapatos, regresa ahora con traje inglés y andar aristotélico (o aristocrático). Existe un margen de tiempo, un pequeño agujero negro, en medio de la relatividad diplomática, en el que la nueva nación tiene el chance de definir su lugar en el ajedrez global. Las industrias, que han patrocinado antes la conquista, esperan con paciencia, presionan contra las puertas y alardean sus sentencias liberales. Todavía hay por ahí algunos indios, escondidos entre las montañas. Toda vía queda algo de oro en las minas. Sobre todo, hay millones de brazos útiles para amasar capitales. Es necesario conducirlos, educarlos, ordenarlos, separarlos, limpiarlos, secarlos al sol, añejarlos, empaquetarlos, etc.
El pueblo conquistado arroja al invasor, pero se queda con la figura divina: LA CULTURA. Una cultura que borra del horizonte sus antiguos dioses, pero lo cubre con ilustraciones de libros en los que él, el conquistado, ha de condenarse a vivir el papel del ceniciento, del animalito domesticado, el muñequito que se cambia de ropita, come y caga de verdad.

martes, 2 de abril de 2013

¿Por qué la gente no va al teatro?




Cuando se pregunta, la primera respuesta es: "porque es muy caro". Es muy raro, casi imposible, que alguien responda: "porque no me gusta". Sin embargo las grandes productoras de teatro comercial, aquellas que venden los boletos más caros, no parecen estar pasando por una crisis financiera y, aunque sus estrategias de promoción son exageradamente costosas, funcionan tal y como son planeadas. Mientras que una masa de pequeñas agrupaciones independientes luchan por obtener, por medio de su producción artística, una migaja de la atención de aquel público. Pero, ¿no pasa lo mismo con el maíz y los frijoles? La mecánica del monopolio es familiar a todos, no hay nada por revelar. El estado utiliza la demagogia para estimular otro pequeño y frágil monopolio, favoreciendo a una élite de creadores y completa el círculo vicioso, donde nadie entiende lo que pasa. ¡¿Por qué la gente no va al teatro?! Surgen entonces los fantasmas de "la vacuna contra el teatro", atribuida al contubernio de maestros y coyotes, que obligan al alumnado a asistir a dos horas de aburrimiento, desde un peso por minuto. Si bien esta afirmación esta basada en hechos contundentes, el ánimo con que se enuncia está basado en el espíritu egoísta de la especulación: los creadores mantenidos por las arcas públicas, sienten que los coyotes invaden el terreno de su monopolio.
Deberíamos replantearnos la pregunta: ¿Por qué debe la gente ir al teatro? Según el principio pedagógico, el receptor aprende más de la persona, que de lo que ésta pretende enseñar. Así, un sujeto totalmente corrompido, podrá seguir al pié de la letra la guía de civismo, sin agregar comentario alguno, pero al final sus alumnos habrán aprendido más de su corrupción, que de la letra muerta. Del mismo modo, alumnos de la corporación de Elba Esther Gordillo, acuden a reforzar su malformación en costosas funciones del coyotaje o en presentaciones gratuitas de la mafia oficial-cultural, para prepararse a pagar, en la edad adulta, las elitistas entradas de la verdadera diversión: teatro comercial.
¿Por que la gente no acude a montajes artísticos de contenido complejo y profundo, donde es propicio el crecimiento intelectual o, al menos, la toma de consciencia?
Más pedagogía: el problema radica en una diferencia sutil entre empatía y simpatía.
La televisión (junto con los video juegos y las redes de ocio en internet) nos prepara desde niños para lo que hemos de ser afines y debemos considerar como formas de expresión propias. Es decir, nos inculca la cultura por medio de la educación, fin para la que nuestro aparato biológico funciona muy bien. Toda esta identificación, esta empatía, repercute luego en lo que hemos de consumir de adultos. Si de niños nos acostumbrados a ser tratados como idiotas, disminuidos intelectuales a los que sólo se les puede hablar desde la inmediatez de la agresión sexual, la xenofobia y el hedonismo; al cumplir los cuarenta querrán pagar 500 pesos por ver a los mascabrothers. La creencia de que el infante es agredido por la inteligencia tiene grandes alcances y simpatías; otros difusores de esta idea, aunque con mínima influencia, son las élites subvencionadas por las becas estatales. La censura es reguladora de lo que el niño debe o no debe ver, siguiendo siempre la lógica del discapacitado intelectual.
No se trata de llegar a otro extremo, impidiendo que los infantes disfruten del lenguaje del payaso o el teatro lúdico, sino de acrecentar su capacidad de simpatía: de aceptación por lo no conocido. Esto se logra llevándolo a presenciar todo genero de espectáculos, de toda profundidad y complejidad. Para este fin habremos de requerir un guía capaz de trasmitir lo que ocurre en los distintos escenarios, de traducir emociones e ideas con sencillez y entusiasmo. Tal empresa no requiere de instituciones vampirescas ni discursos progresistas; es labor de los padres, su responsabilidad a lo largo de toda la historia, de manera intransferible.

martes, 12 de marzo de 2013

Austeridad: la nueva utopia.



Durante el siglo XX, luego de superar la idea del postmodernismo, el pensamiento académico formuló la idea de "el fin de la historia", Con un estado utópico obsoleto por el abandono de las dos principales doctrinas, socialismo y liberalismo, impulsado por el periodo de deflación consecuente al final de la segunda guerra mundial. La visión era tan acertada que ganó gran aceptación y se esparció como pólvora, no bien había iniciado el siglo XI. La geopolítica reflejaba a cada momento, lo que los teóricos anunciaban semanas o días antes. Habían regresado el academicismo y su ilustre brillo.
Sin embargo la mente de los ilustres doctores, no podía estar libre del positivismo, que el la raíz de la utopías y también de la academia. Fue así que, actuando como conferencistas en un curso de auto superación, comenzaron a anunciar la oportunidad en medio de la crisis. Los más respetados catedráticos del mundo, confundidos por su propia demagogia, vieron el final de los viejos modelos utópicos, pero fueron ciegos al nuevo y totalitario régimen. Como si ellos fueran los únicos que vivían a expensas de los presupuestos de investigación universitaria, olvidaron al resto de la planta docente, en donde se gestaba, aun mismo tiempo, el nuevo plan global.
En cuanto comenzó la crisis, y antes, los torpes demagogos y su séquito de oportunistas, tenían ya la costumbre de respaldarse en la asesoría de los académicos (de algo tenía que valer el tenerlos mantenidos por tantos años). Como una explosión universal, conectada por la telepatía de tantos siglos de enajenación educativa, surgió de manera espontánea una misma idea en toda la superficie del globo: la AUSTERIDAD. El primer programa teórico práctico que llevaba por vez primera al campo de batalla, la combinación de todos los sistemas utópicos, reducidos a formulas productivas en el control de las masas. La austeridad cambió en un par de décadas, lo que las revoluciones habían tardado tres siglos en construir; cambió el rostro del mundo y el pensamiento de quienes lo habitan, como si hubiera sido algo esperado por toda la historia de la humanidad, en un horizonte digno de la imaginación de Hegel.
El problema con la austeridad es que, entre más avanza, más se destapa como un modelo totalitario. Gracias a nuestros buenos académicos de izquierda, este totalitarismo nos ha agarrado totalmente desprevenidos, sus políticas ya provocan reacciones violentas, pero estas no parecen intimidarlo ni hacerle cambiar el rumbo. ¿Por cuánto tiempo se extenderá el modelo? ¿Cuáles eran sus alcances? Algunas opiniones de hechura posterior al "final de la historia", se inclinan por la idea de que no estamos sino llegando al periodo clásico de la era moderna. En otra palabras: este es apenas el principio de un totalitarismo sin precedentes.

lunes, 4 de marzo de 2013

Usted no sabe nada: El poder y la cultura.

http://revistaconsideraciones.com/2013/03/01/no-hay-planes-hay-ocurrencias-sospechas-e-ilegalidades-en-la-secretaria-de-cultura-del-gdf/

¿Ya leyó usted el reportaje de la liga de arriba?
Por favor, leálo y luego continúe con mi opinión.

¿Encuentra usted algún error en esta forma de administrar la cultura? Perdone que se lo diga, pero usted no sabe nada. 

La educación y la cultura son aparatos del poder. La primera se relaciona directamente al trabajo, mientras que la segunda esta dirigida a las actitudes cívicas, a la actitud mansa del rebaño. Algo sorprendente en relación a estos aparatos es que, aunque educación y cultura tienen diversas connotaciones y utilidades muy diferentes, según los usos y costumbres de los pueblos del mundo, hoy día se rigen bajo la misma visión que ha impuesto el estado al rededor del globo.Ahora bien, ¿qué es lo que debería de promulgar un aparato cultural, hecho a la medida del control estatal? Una forma efectiva de mantener agachada a la masa, es la aceptación de distintos niveles económicos: el hecho divino de unas clases superiores a otras. Para conseguir sembrar esta visión en la imaginación del vulgo, desde la "cultura", se debe promover un gusto arbitrario. Por ejemplo, los europeos enseñando a los africanos a bailar, o bien, los europeos enseñando a escribir a los mayas. Estas acciones son violentas porque reducen la identidad y la cohesión grupal, despojando al sujeto de toda opción de supervivencia distinta a la que le oferta el poder.Entendamos pues que la designación de mujeres ocurrentes y petulantes; la falta de continuidad en los proyectos, el descuido, etc; son todas partes de una estrategia no escrita: la conquista.Uno de los grandes errores de los demócratas ha sido, es y será: el tratar de dialogar con el poder. El poder es fuerza avasalladora; no conoce dialogo porque no lo necesita. Cuando su energia se agota, se derrumba de forma llana y de nada le valen discursos de rendición. No le sucedera un sistema más justo, sino otro poder más oportuno y joven.

sábado, 23 de febrero de 2013

La obsolescencia del estado.




No hay en la actualidad una corriente dedicada al desarrollo del estado, al modelo mundial de convivencia y orden, supuestamente aceptado por las masas del mundo. Es cierto que existen algunos mercachifles tratando de colocar sus productos utópicos en la imaginación del electorado, pero las acciones concretas, aceptadas al unísono por los gobiernos del mundo, son más bien de retirada: recortes a las garantías individuales y, por consiguiente, al institucionalismo; gobiernos y candidaturas en un autoritarismo ascendente; planes de emergencia ocupan el lugar que antes ocupaban los planes de desarrollo; fronteras blindadas; y, sobre todo, la búsqueda desesperada de un modelo enriquecedor que nos saque del hoyo donde nos metió el actual.
El ascenso de la era industrial vino acompañada en todo momento de un aliado filosófico, a saber: el positivismo. Junto con los molinos de viento aparecieron los primeros atisbos liberalistas, aglutinaron a pobres y burgueses en torno a un proyecto. Más tarde, en una aparente división ideológica, surgieron varias filosofías políticas que se adaptaron a la parafernalia de las distintas etnias europeas, como laboratorio del control masivo, con rumbo a la instauración del estado moderno. El experimento dio frutos y las doctrinas capturaron a las masas del mundo a través del positivismo científico: la demagogia.
Los imperios antiguos, así como las monarquías oscurantistas y medievales, vinieron acompañados por religiones que las colocaban más allá de la finitud terrenal, colocándolos como una zanahoria suspendida en el horizonte. Esta es la labor de las utopías, sin embargo nunca existió un mito que, como este, se desgastara de manera tan rápida. El catolicismo, aun medio milenio del fin de su imperio, sigue derramando rentas y fieles seguidores, igual que las mitologías griegas y romanas lo hicieran en su momento. La razón: el campo teórico fue abandonado.
Hasta los anarquistas siguen dando cátedra de economía, filosofía, política, etc; en las más importantes universidades del mundo. Los últimos nombres sobresalientes de la disidencia intelectual son abiertamente anti-estado y sus doctrinas son la base del movimiento político social desde hace al menos medio siglo. Aquellos teóricos que son contratados para asesorar al estado en declive, se limitan a redactar recetas de emergencia y planes para esperar el giro de la mala fortuna.
Para dejar claro mi punto hablaré en términos de programación, tan populares hoy en día. Nuestro sistema, el estado, se dirige a la irremediable descomposición, pues carece de soporte técnico; sus escasas actualizaciones son parches que producen fallos mayores, hechos a la medida de equipos aislados y caducos, que se comunican con el resto del mundo por medio de un lenguaje infectado y obsoleto.

lunes, 18 de febrero de 2013

Linchamiento.



‎"hay una parte psicótica, más específicamente núcleos psicóticos en nuestra personalidad, que siempre permanecen; son una herencia del estado de simbiosis originario, separados- “clivados”- de la parte más evolucionada o madura de nuestra personalidad. La parte inmadura, sincrética de nuestra personalidad es depositada en las instituciones" José Bleger



Para mantener el monopolio de la justicia, el estado necesita mantener el monopolio de la razón; el primero como potencia, el segundo como valor adquirido. En este sentido, las instituciones, junto con el voto, parecen ser el pilar central para sostener la credibilidad del sistema-gobierno. Pero las instituciones existen antes que el enredo burocrático: fenómenos asociados al desequilibrio emocional, la identidad, la pertenencia grupal, etc, instituyen en el entorno social un acuerdo tácito, una ley no escrita que garantiza la seguridad de cada individuo en tanto que recupere y se adhiera al código del grupo. La moral y el prejuicio son instituciones naturales que, en sociedades tribales, han marcado la linea definitiva para delimitar la invasión cultural moderna e ilustrada. Por eso el Estado debe contra atacar y dirigir su terrorismo educativo hacia esas formas de resistencia y pasarlas al lado malo de la dicotomía judeocristiana. La satanización de prácticas como el linchamiento, ocultan una parte esencial de la identidad cultural, que vale la pena revisar. A continuación describo el fenómeno del linchamiento, más allá del amarillismo del que ha sido investido, y estoy seguro que le sorprenderá por su familiaridad.

La justicia primitiva (llamada así por la ilustración totalitaria) suele dar castigos leves, amistosos en comparación con el sistema carcelero civilizado. Por ejemplo, entre las comunidades indígenas del estado de Guerrero, en México, a un asesino se le condenaría a mantener a los hijos de su víctima, dándoles a los huérfanos la atención que debió darles el padre asesinado. Otros castigos comunes entre comunidades indígenas y tribus, consisten en jornadas de trabajo simbólicas, o simples disculpas. Castigos benévolos que contrastan con sucesos aislados y de una violencia contundente, mejor conocidos como: Linchamiento. ¿Cómo es que en sociedades de convivencia, caracterizados por su armonía, se puede cruzar esta linea y alcanzar expresiones sanguinarias? Expresiones de las que suelen ser testigos todos sus miembros, desde los infantes hasta las tatarabuelas. Veámoslo de forma cronológica:
Para la comunidad, lo más importante es conservar el acuerdo de unidad, pues al no existir un liderazgo contundente y absoluto, el poder se dispersa entre las voluntades aisladas, sujetas a los cambios de ánimo y percepciones particulares. De tal modo que se ve comprometida, la confianza. Así, los castigos antes mencionados, no dependen de una condena rigurosa, sino de una fe rigurosa en que el sujeto de la condena cumpla con su palabra. Como garantía queda la mirada de cada miembro de la comunidad, la memoria y su vigilancia. Se trata de un contexto que va más allá de la presunción de inocencia, pues no pretende corregir al individuo, sino conservar el equilibrio del conjunto.
En este escenario, y dada la diversidad humana, pueden coexistir las más variadas actitudes, conductas y relaciones; moduladas exclusivamente por la tolerancia. Confianza y tolerancia frente a cada sujeto; filtrados día a día por la convivencia. Mientras la tradición Europea basa este equilibrio en la paja del ojo ajeno, la tradición indígena americana se concentra en la acumulación de vivencias en torno a un sujeto; en la acumulación de miradas en torno a una conducta; en lugar del prejuicio, el sentido común.
No olvidemos que hablamos de conductas criminales, de seres imperfectos, viciosos. Recordemos también que no hay seres perfectos, que es delgada la línea para atravesar. Esta es la circunstancia primordial. Todo individuo es juzgado por individuos, tan propensos a cruzar el margen de lo permitido como él mismo. Por eso se establece la discreción en el uso de la justicia y la reserva en la emisión de juicios: de acusaciones.
Antes de pasar a una descripción más específica, he de plantear la siguiente pregunta: ¿Quién es sujeto de un linchamiento? Cómo ya hemos visto, el asesinado parece no ser una ofensa suficiente, pues puede remediarse si el asesino se compromete a resarcir su mal, por medio de sustitución de las responsabilidades de la víctima, en su propia persona. Pero hay crímenes con los que la comunidad no se muestra tan tolerante, como es el caso de la violación. El abuso sexual y, más específicamente, en contra de menores.
Las historias de abuso a menores suelen suceder en la oscuridad, sin testigos, enmarcadas por el miedo. Pueden pasar desapercibidas por varios años, en tanto las víctimas son capaces de reconocer la agresión, y toman el valor para denunciarlo. Se ha difundido la idea de que un linchamiento ocurre a la más mínima provocación, al grito de: ¡Me violaron! Salta una manada de humanos, como si se tratase de animales acorralados, fieras presas de una psicosis colectiva. No hay en todo el reino animal una conducta de este tipo (a menos que sea inducida por la domesticación); entre los hombres tampoco (excepto entre los ejércitos y fuerzas estatales). La larga descripción de valores antes enunciada, revela una justicia más bien lenta, dudosa. Revela una actitud cotidiana verosímil: 
Una niña, agredida de manera cotidina y repetitiva, se atreve por primera vez a mencionar su vejación a su propia madre. ¿Cuánto tardará esta en comprender que lo que denuncia su hija es verdad? ¿Cuánto en denunciarlo? ¿Ante quién? Recordemos que la justicia comunitaria no posee oficinas ni oficiales; su representación está en cada individuo. El hermano de la madre puede ser el primer receptor de la noticia. Éste, tendrá que juzgar a su hermana, considerar si es digna de confianza, si su historia habla de una persona creíble, si sus palabras, si su tono de voz, si sus lágrimas, presentan una denuncia verídica. El hermano se verá tentado a obedecer los lazos sanguíneos y salir en busca de venganza; a cometer un asesinato, y puede que se equivoque, pero esto no sería un linchamiento. El hermano sería visto por la comunidad como un criminal y tendría una deuda con el equilibrio de esta. Supongamos ahora que no ha habido una sola víctima. Los desequilibrios mentales, las desviaciones, suelen ser conductas compulsivas, incontrolables para quien las comete; suelen repetirse y acrecentarse por la falta de corrección: suelen volverse crónicas. Una denuncia aislada: ¡Me violaron! puede no tener efecto alguno en medio del desierto, pero si la planicie está poblada por otras víctimas, por otras madre, por otros hermanos, tíos, tatarabuelas, cuya indignación se multiplica, cuyo juicio se reafirma en la suma de testimonios espeluznantes, entonces tendremos un linchamiento, y todas sus consecuencias.
La justicia "primitiva" es a prueba de burócratas, de jurisprudencias, de procedimientos adecuados. Es el poder repartido de forma equitativa y sí, es irracional. 



lunes, 4 de febrero de 2013

Chaca es chido

La educación aburguesada, que la SEP ha inculcado a todos los estratos de la población, se traduce en antagonismo por la propia cultura. Mientras, por un lado, se pretende celebrar las "raíces indígenas"(raíces cercenadas por la desmemoria y enterradas por la ignorancia), por el otro se desprecia todo lo que esté relacionado con la vigencia de la cultura indígena.

Un ejemplo: el Anáhuac, territorio indefinido por la geometría euro-centrista (léase: cartografía), pues no se trata de una extensión de tierra, sino de un área de influencia cultural, delimitado por la lengua madre: el nahuatl. Esta área, cuya presencia se muestra de manera más clara al centro del país, coincide con los dominios del imperio Azteca y con los grupos étnicos que aliarían a los españoles para desventaja de los primeros. Los "Ñeros", contrario a la creencia popular, no son exclusivamente chilangos. El modo de hablar que identifica a una cultura de dudosa procedencia, mantiene su influencia dentro de los mismos límites que antes definieran a ese indefinible Anáhuac  No obstante la clara aceptación que muestran indígenas de todo extracto y toda latitud dentro y fuera del territorio nacional, por este dialecto sincrético-modernista, la media-educacional  (a falta de clase media) apoyada en los medios masivos de comunicación, muestra su rechazo de manera reiterada y genofóbica, por medio de apodos que llegan a ser, entre la media-educacional, mucho más populares que el original "Ñero"; apodos tales como "Naco" o "Chaca" permean el odio al frente de la conquista cultural.

Para la "media", resulta harto difícil llamar a las cosas por su nombre. Los ñeros se auto nombran ñeros y se enorgullecen de ello (existen, por supuesto, excepciones afectadas por la enajenación educativa). El otorgar un  sobre nombre es, además del frente de la conquista cultural, un lugar de seguridad para quien lo pronuncia, un puesto de control. Palabras como naco o chaca son aceptadas de inmediato por el real y académico español, mientras que los vocablos ñeros tardaron cientos de años en introducirse al lenguaje oficialista.

Al contrario de la agresividad militar con la que el español aplasta a sus enemigos lingüísticos, el ñero seduce desde la resistencia, introduciéndose en los lechos de las señoritas educadas sin que estas se percaten del momento en que su boca fue invadida por expresiones tales como: Chale, chido, chingón, etc. De ahí que durante los ochenta se acuñara la popular frase "naco es chido", como una invitación al reconocimiento propio, al reencuentro con la sangre y la piel.

Aunque, cabe aclarar, sólo lo ñero es auténticamente chido.

jueves, 17 de enero de 2013

Textos en línea (en construcción)

http://bibliophiliaparana.wordpress.com/
El enlace conduce a una página que permite la descarga de textos contemporáneos de importantes autores, con el que puedes contribuir haciendo publicaciones dentro del mismo criterio. Echa un vistazo para descubrir su gran acervo.

martes, 8 de enero de 2013

Nepotismo en las venas

El criticar al estado, mientras se vive del estado, no es el problema en si; podría considerarse, a nivel general, como una suerte de auto critica.
Lo que pasamos siempre por alto, son los factores humanos: la empatía, la simpatía, el sentido de pertenencia tribal, etc; olvidamos que para ocupar un puesto, para adquirir una tajada del presupuesto, vale más la afinidad que la equidad. Esto no siempre pasa por el marco del nepotismo, pero aún cuando se da el caso, el burócrata arrogante imaginará que ese nepotismo es necesario para el funcionamiento de la maquinaria. Y puede que tenga razón.
El individuo afín al pensamiento progresista, al positivismo utópico, suele pensar en el pueblo, en la masa, como un rebaño al que hay que conducir. De tal suerte que se ve a si mismo como director del destino. Entiende que hay algo que no funciona en el aparato estatal y trata de transformarlo a fuerza de martillazos. Durante su aventura se encontrará con múltiples resistencias, a veces racionales, a veces instintivas, que se transfigurarán, en su imaginación, en los enemigos de la libertad. Tomará estas últimas lineas como propias y encontrará, en la generalidad, el mejor pretexto para el totalitarismo. Al final le quedará su egoísmo desnudo.
Este sujeto critico, activo, revolucionario; es, más que cualquier otro, el individuo estado. Un ser cuya mente es capaz de justificar, con toda autenticidad, la construcción interminable del poder.
Los hay con familiares y amigos, con un contexto cultural mamado, sin posibilidad de cura. Los hay talentosos escaladores, nobles en cuerpos de mortales, cuya cuna fue un error de la cigüeña. Al final se encuentran en el destino manifiesto: dios los hace.
Cuando entendemos esta naturaleza, este antagonismo innato disfrazado de buena compasión cristiana, vemos con claridad que su critica no es sino la materia que renueva el aparato de opresión.

viernes, 4 de enero de 2013

Cosas Buenas

Este corto es una profunda reflexión sobre la capacidad de amar, y una mirada al mundo de la discapacidad, específicamente, de los sordos. Se los comparto y espero que lo disfruten.
Como vimeo y blogger no son amigos, para ver el video sigue el enlace:

lunes, 6 de agosto de 2012

Rottweillero


Hagamos una analogía para aclarar mi punto:
Tomemos a un sujeto, un adulto entre los 25 y 30 años, que comparte una serie de principios, ideas, metas, creencias; que pertenece a un grupo. Pongamos ahora a un animal peligroso: un rottwailler, adulto domesticado, bien alimentado y en condiciones físicas superiores a las que alcanzaría cualquiera de su especie en libertad. Vayamos ahora a la situación: el hombre, en su condición post adolescente, decide pararse frente al grupo y demostrar que ya es un adulto; no se le curre al imberbe mejor ritual que el de enfrentarse en fiera lucha al peligroso animal: al rottweiller. Así que el joven ansioso de aprobación, valiéndose de las herramientas creadas por el homo-sapiens-sapiens para el dominio de la naturaleza, tortura lenta y sanguinariamente al perro, llevándolo al límite de su fuerza vital; provocando su ira y su confusión; produciéndole heridas quirúrgicas que lo llevaran despacio a la inconsciencia y a la muerte.
Seguramente usted sabe que la educación es la repetición constante de ideas básicas, que sirven como base e introducción a la cultura. Sin duda, durante su preparación académica, le explicaron que la cultura es un conjunto de ideas complejas en torno a la praxis, la psique y el mito, y que, necesariamente, son compartidas por un grupo. Usted entiende que el arte no es sino la sublimación de esas ideas.
Para su demostración, el joven usa un traje de color chillante, ajustado de manera que evidencia la fortaleza de su edad y la firmeza de su trasero; adornado con algún genero tradicional de estoperoles y/o lentejuelas. Este traje es usado por los miembros de su tribu desde hace cientos de años y encierra todos lo códigos del macho alfa; su correcta ejecución deriva en la reproducción y garantiza la prevalencia de su especie. Por eso es aplaudido con tanto fervor cuando su brutalidad se expresa sin cortapisas; por eso se celebra su acto como al de un soldado que defiende la patria y su pueblo.
No se trata de estar de acuerdo o no. Valdría más analizar, ¿cuál es el destino de una cultura que basa su conducta en expresiones de este tipo? ¿Cómo sería su relación con culturas-pensamientos diferentes al suyo? ¿Cuál su política?
¿Podemos analizar esto sin antes analizar nuestras propias expresiones?
Cuando dos culturas se ven enfrentadas, sus expresiones se convierten en formas de resistencia, pues no es posible someterse a la arbitrariedad de las ideas, cuando el acuerdo grupal permanece vigente. Por eso toda conquista requiere una conquista cultural, que enseñe a los sometidos a defender los principios de pensamiento de sus opresores.
Cuando un grupo de personas se reúne para protestar contra la fiesta taurina, bajo el argumente de que "eso no es arte ni cultura", es identico al grupo de personas que protesta contra el fraude electoral bajo el argumento de que "eso no es legal". La ley y la cultura nos han sido impuestas; no seamos ilusos: la ilustración no vino a rescatar a la humanidad.